El material facilitado en estas páginas es sólo para fines
informativos y no tiene por objeto servir como instructivo
ni consulta médica. Para asesoramiento o tratamiento médico,
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Noticias
de último momento
Cuantificación
directa de las reacciones intestinales a la alimentación
por
la Dra. Carol Lynn Berseth
A
medida que aumenta la cantidad de lactantes prematuros
que sobreviven, un importante factor determinante en cuanto a
la prolongación de la estadía en el hospital es el tiempo necesario
para que se establezca la absorción intestinal. Sin embargo, aproximadamente
la mitad de los lactantes muy prematuros experimentan intolerancia
a la alimentación o incapacidad para alcanzar una absorción intestinal
completa en el transcurso de los diez días desde el inicio de
la alimentación. Hasta hace poco tiempo, solamente se disponía
de métodos indirectos para evaluar en qué medida los lactantes
toleraban la alimentación, tales como el control del peso corporal
o la cantidad de deposiciones intestinales diarias. Actualmente
se han adoptado varias nuevas medidas para estudiar la función
intestinal en lactantes prematuros con el fin de evaluar, en forma
directa, las reacciones intestinales a la alimentación. Una de
dichas medidas, que se utiliza en el Baylor College of Medicine,
es la manometría antroduodenal, es decir, la medición de las contracciones
musculares en la pared del estómago y en la parte superior del
intestino delgado.
Estas
contracciones musculares mezclan los alimentos con hormonas y
otros productos químicos originados en el estómago y el intestino.
Esta mezcla permite una mejor digestión y absorción de los alimentos.
Después de la transformación de los alimentos, las contracciones
musculares hacen pasar a través del intestino la porción que no
es posible absorber, para su eliminación. Sin embargo, diversos
estudios han demostrado que los músculos de la pared intestinal
de un lactante no se contraen de la misma forma que en los adultos.
La actividad normal de mezcla que realizan los músculos después
de la ingesta no se produce en, aproximadamente, la mitad de los
lactantes muy prematuros. Además, la mayoría de estos lactantes
carecen de las contracciones coordinadas necesarias para alcanzar
la función de deposición. A través de la medición de la presencia
o ausencia de estos dos tipos de actividad muscular, los investigadores
han demostrado que la alimentación en cantidades pequeñas - incluso
tan pequeñas como 20 mL por día - pueden acelerar la capacidad
de los músculos intestinales para funcionar adecuadamente en el
pequeño lactante inmaduro y, por tanto, acortar el tiempo necesario
para alcanzar una absorción intestinal completa. Otros estudios
han demostrado que el uso de métodos específicos de alimentación,
tales como la infusión del alimento en plazos de 60 ó 120 minutos,
provoca reacciones musculares más parecidas a las de los adultos,
así como una mejor capacidad para vaciar el contenido del estómago.
Se debe recordar que existen otros factores que pueden influir
en la correcta reacción de los músculos. Por ejemplo, el uso de
medicamentos habituales, tales como los midiátricos, inhibe las
contracciones musculares intestinales y tiene como resultado una
peor tolerancia a la alimentación en el día en que se realice
una gonioscopia de detección sistemática para ROP.
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