El material facilitado en estas páginas es sólo para fines
informativos y no tiene por objeto servir como instructivo
ni consulta médica. Para asesoramiento o tratamiento médico,
las personas deben consultar con sus propios médicos u
otro proveedor de atención médica. Los puntos de vista
y opiniones expresados en estas páginas no reflejan necesariamente
los de Baylor College of Medicine, sus departamentos ni
ninguno de sus hospitales afiliados ni otros proveedores
de atención médica.
|
|
|
A
la vanguardia
Alimentación
oral de bebés prematuros
por
Chantal Lau, PhD
Los
bebes termino en buen estado de salud pueden alimentarse
por boca apenas nacidos, sea por amamantamiento o biberón, a diferencia
de los bebés prematuros.
La
preocupación primordial en materia de la alimentación oral es
la seguridad. Los bebés deben alimentarse sin la presencia de
desaturación de oxígeno, apnea, bradicardia o aspiración. Si bien
se han constatado las funciones de succionar, tragar y respirar
en el feto, se desconoce en qué momento esta actividad pasa a
ser un proceso coordinado en los prematuros. Tampoco sabemos cuándo
el bebé prematuro está preparado para alimentarse por boca, aunque
por lo general la alimentación oral se introduce alrededor de
las 33 ó 34 semanas de edad posmenstrual.
Los
bebés prematuros pueden experimentar dificultades al pasar de
la alimentación por sonda a la oral. Esta última debe ser una
experiencia agradable, de reafirmación y positiva. Frente a lo
repetitivo de los estímulos orales nocivos que experimentan los
bebés extremadamente pequeños, debe dárseles el tiempo suficiente
para que no asocien la alimentación oral con intervenciones a
las que sienten aversión. En algunos bebés se producen dificultades
alimentarias que se prolongan en el tiempo, inclusive después
de dados de alta del hospital. Es importante identificar cuanto
antes esta dificultad y derivar al bebé a una clínica de trastornos
de la alimentación.
Un
recién nacido prematuro no es un bebé nacido a término. Si bien
esto puede parecer obvio, en la práctica no siempre se lo tiene
en cuenta. Los bebés prematuros presentan un reflejo de succión
inmaduro y no se alimentan eficazmente. Se cansan rápidamente
y tienen poca resistencia; por ello, el tiempo de alimentación
debe ser corto. Cambian de estado con rapidez (duermen, se despiertan,
lloran) y no pueden llevar a cabo una actividad por tiempos prolongados.
Por
lo tanto, para mejorar los resultados de la alimentación oral,
es importante valerse de algunos factores. El entorno óptimo incluye
luces tenues, poco ruido, mucho contacto humano y asegurarse de
que el bebé esté abrigado. La alimentación oral se lleva a cabo
con mejores resultados cuando el recién nacido se encuentra adormecido
o alerta pero en un estado de serenidad; no debe intentarse alimentarlo
oralmente cuando esté durmiendo o desorganizado (muy despierto,
inquieto o llorando). En este estado, el bebé tendrá dificultades
para coordinar el succionar, el tragar y el respirar.
El
recién nacido no está en condiciones de alimentarse cuando
mira fijo o evita mirar a la persona con quien se encuentre, si
tiene expresión de pánico o de preocupación, si no puede despertarse
o si bosteza excesivamente, está trémulo, jadea o se atraganta;
si presenta signos vitales anormales o cambios de coloración.
Del mismo modo, debe detenerse la alimentación oral si
el bebé presenta cualquiera de estas señales o se ve fatigado
(es decir, babea, no succiona, presenta apnea, bradicardia o desaturación
de oxígeno).
La
inquietud fundamental, en el caso de los prematuros, debe ser
lograr una buena capacidad para llevar a cabo la función de alimentación,
más que la cantidad de leche que tome en una ingesta.
El
Equipo de Alimentación Neonatal del Departamento de Neonatología
de Baylor College of Medicine ofrece servicios de asesoramiento
y evaluación a todas las salas de recién nacidos de los hospitales
afiliados a Baylor.
regresar
a encabezado
|