El material facilitado en estas páginas es sólo para fines
informativos y no tiene por objeto servir como instructivo
ni consulta médica. Para asesoramiento o tratamiento médico,
las personas deben consultar con sus propios médicos u
otro proveedor de atención médica. Los puntos de vista
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Noticias
de último momento
Fortificador
de la leche de madre
por
el Dr. Richard J. Schanler
En
1998, la Academia Americana de Pediatría destacó que
la leche humana es sumamente beneficiosa en el manejo de lactantes
de muy bajo peso al nacer (VLBW). Los efectos favorables se relacionan,
por lo general, con la mejoría de las defensas del niño, la digestión
y la absorción de los nutrientes, la función gastrointestinal
y los resultados del neurodesarrollo, además del bienestar psicológico
de la madre. La leche humana contiene factores bioactivos específicos
como sIgA, lactoferrina, lisozima, oligosacáridos, nucleótidos,
citocinas, factores de crecimiento, encimas (p. ej.: acetilhidrolasas),
antioxidantes y componentes celulares.
No
obstante, se deberán considerar las necesidades especiales de
los lactantes de muy bajo peso al nacer (VLBW) que surgen como
resultado de la inmadurez metabólica y gastrointestinal, el compromiso
inmunológico y las condiciones médicas asociadas para poder proporcionar
la nutrición apropiada que cumpla con las necesidades de crecimiento
intrauterino y de aumento de los nutrientes. La alimentación exclusiva
con leche humana no fortificada de los lactantes VLBW se ha asociado
con tasas de bajo crecimiento y con déficits nutricionales durante
la hospitalización y después de la misma.
La
leche humana no fortificada puede no suplir la cantidad suficiente
de nutrientes para cumplir con las necesidades del lactante VLBW,
en parte debido a la gran variación que existe en el contenido
de energía y proteínas de la leche humana. Estos déficits de nutrientes
se pueden corregir con suplementos nutritivos. La leche humana
debe ser fortificada con preparados multinutricionales diseñados
para lograr tasas óptimas de crecimiento y retención de nutrientes.
Lo único que se debe administrar adicionalmente es hierro, ya
que los fortificantes comerciales son en todos los demás aspectos
mezclas nutritivas completas. Se deberán efectuar evaluaciones
bioquímicas y de crecimiento de todo nuevo producto que ingrese
en el mercado, y de cualquier posible efecto adverso sobre la
morbilidad. Cuando el lactante demuestre tolerancia a la alimentación
con leche humana no fortificada, se iniciará la administración
de fortificadores de leche humana y se continuará con los mismos
hasta que el bebé alcance los 2 kilos y las 35 semanas de edad
postmenstrual. Comparada con la fórmula pretérmino solamente,
la alimentación con leche humana fortificada puede proporcionar
una importante protección contra infecciones y enterocolitis necrosante.
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