El material facilitado en estas páginas es sólo para fines
informativos y no tiene por objeto servir como instructivo
ni consulta médica. Para asesoramiento o tratamiento médico,
las personas deben consultar con sus propios médicos u
otro proveedor de atención médica. Los puntos de vista
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los de Baylor College of Medicine, sus departamentos ni
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Editorial
Board
Michael
E. Speer, MD
Professor of Pediatrics
Editor
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Managing Editor
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Phillip Caudill
Kenneth Due
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Heidi E. Karpen, MD
Leonard E. Weisman, MD
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Caso
interesante
Una emergencia metabólica
por
el Dr. George T. Mandy
Presentación
del caso
Un
varón hispano de 3360 gramos nace en Harlingen, Texas, por parto
vaginal espontáneo, después de un embarazo de 41 semanas de gestación
sin complicaciones a una madre de 19 años. El puntaje Apgar fue
9 y 9 al minuto y a los 5 minutos de vida. El bebé ingresa en
la sala de recién nacidos donde se observa una alimentación deficiente,
a pesar de que completa dos biberones de una onza antes del alta
a las 24 horas de vida. También cabe notar que no lloró cuando
se le administró la vacuna contra la hepatitis. Durante el segundo
día de vida del bebé, la madre nota que el niño no se alimenta
lo suficiente, que aumenta la somnolencia y que presenta ictericia,
por lo que traslada al bebé al hospital. En la sala de emergencias
se realiza una evaluación de septicemia y el bebé ingresa en la
unidad neonatal de cuidados intensivos donde se ordena una concentración
sérica de amonio, cuyo resultado fue de 629 µmol/L (normal 55
µmol/L).
Se
realizan los trámites para transferir al paciente por transporte
aéreo a Houston. Cuando el equipo neonatal del Servicio de Transporte
de Cuidados Intensivos del Texas Children's Hospital Kangaroo
Crew® llega a Harlingen, el bebé se encuentra en estado
de hipotensión y de apnea con movimiento rítmico de las extremidades.
Se lo entuba y se le administra fenobarbital y dos infusiones
de 10 mL/kg de bolo albuminar al 5% y se inicia una infusión de
arginina continua.
Cuando
ingresa en el Texas Children's Hospital, cooperan los servicios
de neonatología, cirugía pediátrica, nefrología y genética. El
examen físico del bebé muestra una ictericia mínima de un lactante
a término con una depresión neurológica aguda. El nivel de amonio
es de 1431 µmol/L. Se inicia la hemodiálisis; 4 horas más tarde,
el nivel de amonio es de 119 µmol/L y la diálisis se suspende.
Pocas
horas después de su internación se diagnostica una deficiencia
de carbamoíl-fosfato-sintasa en base a los elevados niveles de
alanina y glutamina y a la ausencia de citrulina en panel aminoácido
sérico junto con un nivel elevado de ácido orótico en orina.
Luego
de la diálisis, el bebé recibe una infusión de glucosa con insulina
para suprimir el catabolismo y la distribución de la proteína
acompañante y así reducir a un mínimo la acumulación de amonio.
El lactante también recibe una infusión constante de arginina,
feniacetato y benzoato de sodio. A pesar de tales medidas, 24
horas más tarde el amonio en suero vuelve a repuntar a 524 µmol/L
y el bebé necesita otra hemodiálisis. Al tercer día de hospitalización,
se inicia una terapia de respaldo con aminoácidos específicos.
Al cuarto día de hospitalización, se realiza una biopsia de hígado
que confirma el diagnóstico inicial. Se introduce un tubo-G para
optimizar la administración de medicamentos y respaldo nutritivo.
El ultrasonido de cabeza, electroencefalograma y pruebas neurológicas
fueron normales al alta el día 29 de vida en espera de un transplante
de hígado. El bebé pesaba 4115 gramos al alta.
Denouement
Se
debe tratar a los lactantes con trastornos del ciclo de la urea
con urgencia tan pronto se sospeche el diagnóstico para evitar
una lesión neurológica permanente. Deben medirse los niveles de
amonio en suero y ácido láctico como parte de la evaluación inicial
de todo recién nacido a término que presente letargo e hipotonía
con o sin síntomas respiratorios. Una vez que se confirma un nivel
elevado de cualquiera de estas dos mediciones, se deberá realizar
una consulta genética y se deberá derivar al paciente a un centro
con los recursos apropiados (es decir, con especialistas en cirugía
pediátrica, nefrología, neonatología, genética y farmacología).
Estos especialistas son necesarios para establecer rápidamente
el acceso vascular, administrar la hemodiálisis e iniciar el respaldo
farmacológico adicional. Este tipo de avenida significa también
que el tratamiento se deberá iniciar antes del traslado del paciente
y durante el mismo. La práctica inmediata de estas medidas contribuirá
a lograr el mejor desenlace posible.
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