El material facilitado en estas páginas es sólo para fines
informativos y no tiene por objeto servir como instructivo
ni consulta médica. Para asesoramiento o tratamiento médico,
las personas deben consultar con sus propios médicos u
otro proveedor de atención médica. Los puntos de vista
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los de Baylor College of Medicine, sus departamentos ni
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de atención médica.
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Caso
interesante
Ictericia
por
el Dr. Caraciolo J. Fernandes
Un
varon hispano de cinco días de edad y 3387 gramos
llegó a la sala de emergencias de una zona periférica, con una
historia de irritabilidad, ictericia, sarpullido en la piel y
escasa lactancia durante un día. Nació por parto vaginal a las
38 semanas de gestación, con un peso de 3600 gramos, de madre
de 30 años de edad, G3P1-2Ab1,
luego de un embarazo sin complicaciones. La evolución inicial
en el hospital fue normal; recibió el alta y fue llevado a su
hogar al tercer día de vida. Se lo alimentó con leche materna
y, ocasionalmente, con biberones de fórmula. Los padres informaron
que el hermano del bebé tuvo una evolución neonatal normal en
sus primeros días, sin ictericia. Los primeros estudios de laboratorio
arrojaron los siguientes resultados: grupo de sangre de la madre
O+; grupo de sangre del bebé B+; prueba de Coombs directa,
negativa; hematocrito, 45,2 gm%; recuento de reticulocitos, 2.7%;
bilirrubina indirecta, 32,6 mg%; bilirrubina directa, 0,8 mg%.
Se comenzó fototerapia e infusión intravenosa y se transfirió
al bebé al Texas Children's Hospital.
El
examen físico realizado en el momento de la internación en el
Texas Children's, una hora después, demostró que el bebé presentaba
una ictericia significativa con signos vitales normales. Observó
una leve irritabilidad al ser examinado pero, fuera de ello, se
lo encontró normal desde el punto de vista neurológico. No se
encontraron indicios de deshidratación. Luego del examen de admisión,
se ordenó realizar estudios de laboratorio; entre otros, determinación
del grupo sanguíneo y pruebas cruzadas para anticipar una posible
exanguinotransfusión. Se continuó con la infusión intravenosa
de cristaloides a 150 cc/kg/día y se inició la fototerapia intensiva.
Los resultados de los estudios de laboratorio efectuados en el
Texas Children's indicaron una ausencia de anormalidades hidroelectrolíticas
y confirmaron una elevación de la bilirrubina indirecta (24 mg%).
La
evaluación cuidadosa de la historia, el examen y los estudios
de laboratorio sugirieron un diagnóstico de ictericia por lactancia
materna. Una vez iniciada la fototerapia intensiva, la bilirrubina
indirecta bajó rápidamente (de 28,4 a 21 mg%), por lo que no debió
realizarse una exanguinotransfusión. Se comenzó con la alimentación
vía oral a discreción y se suspendió la infusión intravenosa.
Al tercer día de la internación se suspendió la fototerapia, cuando
la bilirrubina indirecta llegó a 11,6mg%. En el momento del alta,
al día siguiente, la bilirrubina indirecta era de 11,8mg%. El
bebé pesaba 3580 gramos, se alimentaba satisfactoriamente vía
oral y demostró resultados normales en el examen clínico. Antes
del alta, en vista de la hiperbilirrubinemia significativa, se
llevaron a cabo audiogramas AEBR (siglas en inglés de Auditory
Evoked Brain Response) y se programó la realización de seguimientos
del desarrollo.
Desenlace:
Si bien la ictericia neonatal es común y en general benigna, la
hiperbilirrubinemia en el recién nacido puede tener resultados
potencialmente adversos, aunque evitables. La ictericia significativa
en un lactante sintomático (irritabilidad, reflejo de succión
deficiente, rechazo de la alimentación, llanto o tono anormal)
debe inducir a aplicar fototerapia y realizar estudios inmediatos
de diagnóstico para determinar el grado y la causa de la afección.
Muchos de los datos provenientes de la historia (grupo sanguíneo
de la madre; ictericia en hermanos, su evolución y tratamiento;
lactancia insuficiente o falta de lactancia, etc.) así como el
examen clínico (indicios de deshidratación, resultados anormales)
permiten orientar el tratamiento mientras se esperan los resultados
de los estudios de laboratorio. Si bien las exanguinotransfusiones
se realizan generalmente en entornos de atención médica terciaria
cuando corresponden, en ocasiones la fototerapia intensiva (es
decir, la que intenta cubrir la mayor área de piel posible, como
el tratamiento con lámpara o manta de fibra óptica) puede eliminar
la necesidad de ese tipo de transfusión y debe aplicarse lo antes
posible en los bebés con un grado importante de hiperbilirrubinemia
neonatal. En esta época de altas hospitalarias presurosas, es
muy probable que la ictericia precoz no se detecte hasta que presenta
síntomas, lo cual significa que se debe poner mayor énfasis en
el seguimiento adecuado de los bebés (consultas telefónicas o
visitas a domicilio por parte de enfermeros, consultas médicas
a pocos días del nacimiento) a efectos de identificar y prevenir
complicaciones evitables.
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