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Noticias
de último momento
Nacimiento prematuro: Situación actual y perspectivas para el futuro
por el Dr. Michael O. Gardner, Master en Salud Pública Profesor Adjunto de Ginecología y Obstetricia
Los partos
prematuros constituyen un problema importante que enfrentan los obstetras, los neonatólogos, las mujeres embarazadas y sus familias. Si bien los partos prematuros en Estados Unidos no llegan al 12%, constituyen la causa principal de mortalidad infantil que no se deben a malformaciones congénitas y son las principales responsables de las secuelas permanentes. A pesar de todos los esfuerzos realizados, los nacimientos prematuros han aumentado en casi un 20% desde principios de los años ochenta; tales nacimientos prematuros se atribuyen principalmente a la tecnología de reproducción asistida (ART, por sus siglas en inglés) y el aumento del riesgo de gestación múltiple.
Se podría pensar que, si el médico tuviese la capacidad de predecir qué pacientes tienen más probabilidades de tener partos prematuros, se podría evitar esos casos. Algunos profesionales han intentado hacer estas predicciones mediante, por ejemplo, la evaluación de factores epidemiológicos, tales como un índice bajo de masa corporal antes del embarazo (<19,6), ser de raza afroamericana, la presencia de antecedentes maternos de hipertensión, el hábito de fumar, el uso de drogas ilícitas, y –el principal factor de riesgo– los antecedentes de partos prematuros. Desafortunadamente, si bien la evaluación de los riesgos puede identificar qué mujeres enfrentan un mayor riesgo de partos prematuros, las intervenciones propuestas para disminuir la tasa de nacimientos prematuros no han obtenido buenos resultados.
Se han estudiado diversas pruebas bioquímicas para hallar un identificador de
riesgo.
La fibronectina
positiva en una muestra extraída del cuello uterino de una mujer sintomática de 24 semanas de gestación está relacionada con un riesgo de 60 veces de que se produzca un nacimiento prematuro antes de las 37 semanas; pero el valor diagnóstico
de un resultado positivo de una fibronectina positiva es de 25 a 35%.
En una mujer que
presenta contracciones, la fibronectina fetal negativa tiene un valor diagnóstico de un resultado negativo del 95%.
Las investigaciones sobre la función de la ecografía transcervical han demostrado que una longitud del cuello uterino inferior a 25 mm implica un alto riesgo de parto prematuro. Sin embargo, los resultados de cuatro pruebas aleatorias difieren en cuanto a la eficacia de colocar un cerclaje cervicouterino para reducir el riesgo. A fin de hacer frente a este tema, se está llevando a cabo un estudio aleatorio en diferentes centros, patrocinado por los Institutos Nacionales de la Salud. En este momento, el cerclaje cervicouterino sistemático no se considera adecuado si se basa únicamente
en la presencia de un cuello uterino acortado.
Las únicas dos intervenciones comprobadas que mejoran el desenlace de un bebé prematuro son una serie completa de corticoesteroides prenatales y el consecuente parto en un centro perinatal dotado de una unidad neonatal de cuidados intensivos. Es de esperar que la investigación sobre las diversas posibles causas de los nacimientos prematuros (tales como infecciones intrauterinas, la intervención de hormonas en las contracciones prematuras y los efectos de la tecnología de reproducción asistida) conduzca a estrategias eficaces en materia de tratamiento y prevención.
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