En
la última década, se han observado avances y desenlaces clínicos impresionantes en el campo de la cirugía de cardiopatías congénitas.
Enfermedades que antes presentaban pésimos pronósticos se tratan ahora con excelentes resultados en centros de gran movimiento de pacientes, dedicados a la atención de anomalías cardíacas congénitas.
En el Texas Children’s Hospital, la combinación de una vasta experiencia, un compromiso institucional y la dedicación del personal proporciona a nuestros pacientes la oportunidad de recibir una atención médica óptima y grandes posibilidades de lograr resultados de calidad.
La esperanza de vida de los niños nacidos con malformaciones cardíacas complejas mejora cada vez más. Lamentablemente, aún persisten tremendas diferencias entre los índices de supervivencia de las diferentes instituciones. La comunidad médica en general no reconoce cabalmente este hecho, por lo que a los padres puede hacérsele difícil obtener información precisa sobre el desempeño de una entidad determinada. Las publicaciones con revisiones científicas externas continúan siendo el mejor parámetro de evaluación de los centros, así como también los datos sobre resultados clínicos específicos de cada estado, como los que se ofrecen en Texas. Los padres y los profesionales encargados de decidir dónde enviar al paciente para recibir tratamiento deben contar con información actualizada sobre el desempeño de las instituciones.
A menudo, muchas de las afecciones sencillas, como el conducto arterial persistente y la comunicación interauricular, se tratan hoy en día con métodos quirúrgicos y sistemas de catéteres. Si bien representan un riesgo quirúrgico, el mejor tratamiento, aun para los recién nacidos prematuros y pequeños con malformaciones cardíacas complejas, es la reparación precoz de la dolencia con una intervención rápida y resuelta. Aunque estos pacientes padecen otras alteraciones fisiológicas, posiblemente la cirugía sea el único recurso para evitar una situación insalvable. En el otro extremo, resulta cada vez más obvio que los adultos que sufren de cardiopatías congénitas y deben someterse a una cirugía, a menudo deberían ser intervenidos en un hospital de niños.
El diagnóstico prenatal y el envío de la madre al especialista correspondiente permite la consulta oportuna con los equipos de cirugía, cardiología pediátrica y neonatología del Texas Children’s Hospital. La idea de intervención en equipo beneficia enormemente al paciente y, en muchos casos, evita complicaciones perinatales graves. Ello, a su vez, se traduce en pacientes que, antes de ser operados, presentan el estado fisiológico óptimo para la cirugía.
En Texas Children’s, el índice de supervivencia a la cirugía actualmente roza el 100% en muchos casos de malformaciones cardíacas que antes resultaban fatales, como por ejemplo, transposición de las grandes arterias, cayado aórtico interrumpido, retorno venoso pulmonar total anómalo y tronco arterioso. Otras lesiones, que desde siempre se relacionaban con una mortalidad casi uniforme, se tratan ahora con índices de éxito cada vez mejores. El síndrome de hemicardio izquierdo hipoplástico (HLHS, por sus siglas en inglés) sigue siendo la enfermedad más común en recién nacidos con cardiopatías congénitas que comprometen un solo ventrículo. Mediante un método multidisciplinario, la mortalidad quirúrgica correspondiente a la atenuación por cirugía de este difícil y frecuente problema ha experimentado una declinación sostenida en el Texas Children’s, donde la supervivencia a la operación de los niños sometidos a la primera etapa de la atenuación quirúrgica del HLHS ha superado el 90% en los tres últimos años.
En un pequeño subgrupo de pacientes, el transplante de corazón es el único tratamiento. El primer transplante cardíaco pediátrico del mundo fue realizado en el Texas Children’s, y tenemos una vasta experiencia en esta técnica.
El desarrollo del sistema nervioso representa un área de investigación intensa respecto a los niños con cardiopátías congénitas. Siempre se ha observado que los pacientes con cardiopatías congénitas cianóticas atenuadas con la operación Fontán presentan mayores riesgos de retraso en el desarrollo y disminución de la función neurocognitiva esencial. La etiología precisa de este hecho aún es incierta.
En algunos casos, se sospecha que el origen de la disfunción neurológica radica en la necesidad de circulación extracorporal. Valiéndonos de métodos nuevos, entre ellos la intervención de un dedicado equipo de perfusión cardíaca pediátrica, supervisamos el flujo sanguíneo y la oxigenación cerebrales durante la circulación extracorporal, a fin de regular en forma precisa la perfusión a lo largo de toda la operación.
Los centros de cardiopatías congénitas serios, como el nuestro, continuarán a la vanguardia de los adelantos en los tratamientos y los desenlaces clínicos de los pacientes.