El material facilitado en estas páginas es sólo para fines
informativos y no tiene por objeto servir como instructivo
ni consulta médica. Para asesoramiento o tratamiento médico,
las personas deben consultar con sus propios médicos u
otro proveedor de atención médica. Los puntos de vista
y opiniones expresados en estas páginas no reflejan necesariamente
los de Baylor College of Medicine, sus departamentos ni
ninguno de sus hospitales afiliados ni otros proveedores
de atención médica.
|
|
|
Noticias
de último momento
Atención
médica para el desarrollo
por
Carol Turnage Carrier, MSN, RN, CNS
Tradicionalmente,
el cuidado intensivo neonatal se ha basado en las tareas de atención
médica y de enfermería, y no necesariamente en respuesta a las
indicaciones de conducta de los lactantes. Durante los últimos
20 años, el apoyo a una atención basada en relaciones y en el
cuidado del desarrollo individualizado, ha recibido mayor aceptación
en unidades de cuidado intensivo neonatal (UCIN).
Un
metaanálisis reciente sobre estudios de atención médica para el
desarrollo destaca una importante disminución en la cantidad de
días de uso del ventilador y oxígeno suplementario. Los resultados
del desarrollo neurológico, de acuerdo con las Escalas de Bayley
para el Desarrollo Infantil, mejoraron en lactantes bajo tratamiento
a los 9 y 12 meses, pero no a los 2 años. Varios estudios con
hallazgos similares sugieren que este enfoque no es dañino y puede
llegar a respaldar resultados clínicos importantes.
El
cuidado del desarrollo individualizado supone fundamentalmente
que los lactantes se pueden comunicar por medio de respuestas
físicas y de conducta. La comunicación del lactante, que se puede
observar durante su descanso, procedimientos y recuperación de
los procedimientos, se aprecia a través de tres subsistemas básicos
de funcionamiento:
- Autónomo y fisiológico: fluctuaciones y patrones
respiratorios, cambios de color, ritmo cardíaco, saturación
de oxígeno, presión arterial y signos viscerales, como arcadas,
hipo o escupir después de un evento estresante.
- Estado:
variación en estados de conciencia, claridad de los estados,
facilidad y frecuencia de transición, habilidad para mantener
estados de alerta óptimos y la habilidad para calmarse.
- Motor:
postura general, tono y calidad de movimiento.
La
evaluación que actualmente se lleva a cabo permite que los profesionales
de la atención médica identifiquen los umbrales, vulnerabilidades
y fortalezas del lactante. Las metas de la evaluación y planificación
individualizadas son:
- reducir el estrés y el dolor que experimentan los lactantes
de alto riesgo o prematuros;
- acrecentar
y fortalecer las conductas autorreguladoras (que llevan a
la calma) de los lactantes;
- propiciar
el desarrollo con estimulación apropiada cuando el lactante
está preparado para ello;
- propiciar
el movimiento y desarrollo ortopédico normal; y
- facilitar
la relación padres-lactante desde el nacimiento.
Las
posibles amenazas al desarrollo del lactante normal en ambientes
hospitalarios son las experiencias impredecibles, el cambio de
entorno, los procedimientos dolorosos y la cantidad de profesionales
de atención médica. La colaboración entre los profesionales que
conocen los detalles clínicos y de comportamiento específicos
de sus pacientes, facilita la comunicación y utiliza un método
más uniforme para el cuidado del lactante.
Por
lo tanto, la atención del desarrollo no se limita a proporcionar
estimulación o actividades para los lactantes hospitalizados.
A través de la observación de las respuestas de cada uno de ellos,
el profesional perspicaz puede personalizar la atención y así
disminuir el dolor y el estrés, propiciar el descanso o fortalecer
las nuevas habilidades. En todas las disciplinas de la atención
médica, el estar alerta a los indicios de comunicación de un lactante
y la inmediata respuesta a sus necesidades marcan la diferencia
entre la atención para el desarrollo y la atención tradicional
que se relaciona con las tareas.
fotografía:
Carol Turnage-Carrier examina a un recién nacido en el Centro
de Recién Nacidos del Texas Children's Hospital; fotografía por
Paul Kurtz, cortesía de Texas Children's Hospital
regresar
a encabezado
|