El material facilitado en estas páginas es sólo para fines
informativos y no tiene por objeto servir como instructivo
ni consulta médica. Para asesoramiento o tratamiento médico,
las personas deben consultar con sus propios médicos u
otro proveedor de atención médica. Los puntos de vista
y opiniones expresados en estas páginas no reflejan necesariamente
los de Baylor College of Medicine, sus departamentos ni
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de atención médica.
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Plantel
de redacción
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E. Speer, MD
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Leonard E. Weisman, MD
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A
la vanguardia
Nuevas y modernas salas de recién nacidos en Texas Children’s
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| El
Dr. James M. Adams y la Especialista en vida infantil Amy
Harnden atienden a un paciente en la nueva NICU de nivel 3 de Texas
Children’s. (Foto:
James deLeon, Texas Children’s Hospital) |
A principios de 2004, Texas Children’s Hospital abrió una
sala de recién nacidos con capacidad para 138 cunas. La sala está equipada
con una sofisticada tecnología médica cuyo fin es prolongar
y mejorar la vida de los bebés bajo nuestra atención.
En el año 2003, Texas Children’s Newborn Center® atendió a
casi 2,900 recién nacidos con enfermedades graves. La nueva sala de
recién nacidos fue parte de la ampliación del hospital, que ascendió a
$345 millones de dólares. La nueva unidad de cuidados intensivos para
recién nacidos (NICU) cuenta con 76 cunas dedicadas a los recién
nacidos más graves (nivel 3) y 62 camas para los de menor gravedad (nivel
2). También ofrece una variedad de instalaciones nuevas para comodidad
de los padres.
El diseño de la sala apunta a un entorno de tranquilidad para los bebés,
que evoque el medio intrauterino. La elección de materiales acústicos
apropiados ayuda a disminuir la repercusión de los sonidos a un nivel
por debajo del mínimo requerido, y una serie de controles individuales
de las luces permite que los médicos las manejen eficientemente para
poder ver a los pacientes sin aumentar la estimulación lumínica
ni el grado del estrés en los bebés, al atenderlos.
“Un ambiente
de alta tecnología, más eficiente, que cause menos estrés
y que sea menos molesto colmará las necesidades actuales y futuras,
y mejorará el desenlace clínico de nuestros pacientes”,
afirmó el Dr. Leonard Weisman, jefe de neonatología de Texas
Children’s y profesor de pediatría de Baylor College of Medicine
(BCM).
En la nueva sala de recién nacidos, el espacio por paciente aumentó en
un 50%, más de lo que se recomienda en las directrices respectivas. “El
aumento de espacio alrededor de las camas, así como su diseño,
mejora la eficiencia de la atención brindada; disminuye el estrés
del paciente y de la familia, mejora la comodidad para el bebé e incita
a la familia a pasar más tiempo a su lado”, agregó el Dr.
Weisman. Además, el área permite que se disponga de más
tecnología junto a la cuna, factor imprescindible para realizar delicadas
cirugías in situ, en casos de bebés más frágiles.
Las estaciones de trabajo independientes, en la cabecera de la cama, incluyen
una computadora y un sistema móvil de monitoreo fisiológico,
que proporcionan a los profesionales un punto de referencia para cada paciente.
Además, las familias de los pacientes gozan de mayor intimidad gracias
a los tabiques parciales que separan cada cama.
Los padres de los bebés hospitalizados también cuentan con “un
hogar lejos del hogar” en Ronald McDonald House, de 20 habitaciones y
situada cerca del hospital. Por otra parte, las camas de las salas de recién
nacidos tienen espacio a su alrededor para sillones, para guardar efectos personales,
y cubren las necesidades de comunicación (teléfono, tablero de
anuncios, casillas de correo).
Las salas de recién nacidos de Texas Children’s son las más
grandes y de más actividad de Estados Unidos. Muchos de los bebés
internados en 2003 fueron prematuros y presentaban diversos factores de riesgos
que comprometían su sobrevivencia. “Si bien la institución
Texas Children’s Newborn Center atiende con regularidad a los bebés
más pequeños y frágiles, mantiene resultados extraordinarios”,
sostuvo el Dr. Weisman. Desde 1999, el índice de supervivencia en este
centro, en el caso de un bebé de menos de 1,000 gramos de peso (por
debajo de dos libras), ha sido del 82%, porcentaje que se encuentra entre los
más altos del país.
Pero apenas unas décadas atrás, muchos recién nacidos
no lograban sobrevivir. “Muchos bebés presentaban inmadurez pulmonar,
nacían prematuramente y fallecían”, comentó el Dr.
Joseph A. García-Prats, profesor de pediatría de BCM y neonatólogo
practicante de Texas Children’s.
Sin embargo, los desenlaces clínicos mejoraron a medida que se amplió el
conocimiento a través de las primeras investigaciones y la dedicación
de médicos pioneros como por ejemplo Murdina Desmond, Arnold Rudolph
y Reba Hill, entre otros.
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| La
NICU de Texas Children’s Hospital en 1974 (Foto:
James deLeon, Texas Children’s Hospital) |
En Texas Medical Center, la cooperación resulta esencial para lograr
avances en la medicina, así como también para las relaciones
entre las instituciones. A mediados de los años cincuenta, los neonatólogos
de Texas Children’s atendían a los recién nacidos en colaboración
con St. Luke’s Episcopal Hospital, en una sala de 25 cunas que recibía
aproximadamente 400 pacientes por año. En 1971, Texas Children’s
creó su propio servicio de neonatología con una unidad neonatal
de cuidados intensivos con cuatro camas y, en el año 1974, las dos instituciones
unieron sus salas de recién nacidos alcanzando un total de 69 cunas.
En 1975, el campo de la neonatología pasó a ser una subespecialidad
de la pediatría y la Junta Estadounidense de Pediatría (American
Board of Pediatrics) estableció una subcertificación en medicina
neonatal y perinatal. A principios de los setenta, BCM estableció un
programa de becas acreditado de medicina neonatal y perinatal y, con Texas
Children’s como su principal hospital universitario, gran proporción
de los nuevos neonatólogos estadounidenses se ha graduado en esa institución.
La década de los setenta presenció un vigoroso crecimiento en
las salas de recién nacidos de Texas Children’s. Una mayor comprensión
de la mortalidad y morbilidad infantiles llevó a los médicos
de BCM a concebir y poner en marcha el Equipo de Transporte de Pacientes Neonatales
(Kangaroo Crew®) en 1978, así como el programa de divulgación
perinatal (Perinatal Outreach Program) y el curso de capacitación de
enfermeros diplomados en neonatología (Neonatal Nurse Practitioner Training)
en 1979.
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| La
enfermera diplomada Lisa Beal y el Dr. Michael E. Speer, en consulta
en la nueva sala de recién nacidos de nivel 3. (Foto:
James deLeon, Texas Children’s Hospital) |
Para 1979, las salas de recién nacidos de Texas Children’s trataban
alrededor de 1,700 bebés por año: un aumento de 400% en 20 años.
El equipo Kangaroo Crew trasladaba al Texas Children’s bebés provenientes
de hospitales situados en un radio de 100 millas de Houston. Hoy en día,
el radio de acción del equipo Kangaroo Crew sigue ampliándose,
al igual que los servicios y la visión de los médicos de BCM
que trabajan en las salas de recién nacidos de Texas Children’s.
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