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El rincón del redactor
Avances en la nutrición neonatal
William C. Heird, M.D.
Profesor de Pediatría y nutrición
Editor invitado
Dado el énfasis y el interés que actualmente se colocan en la nutrición de los recién nacidos, resulta difícil creer que hace apenas 50 años, a la mayoría de los recién nacidos intencionalmente se los dejaba sin comer durante los primeros días de vida. Sin bien esta práctica se modificó al demostrarse finalmente que la infusión de una solución de 5% de glucosa mejoraba la supervivencia, el control de la nutrición temprana no mejoró demasiado hasta mucho después de introducirse la nutrición parenteral total (TPN) hace 30 años. Desde luego, esto se debía a las dificultades presentadas por la mala coordinación de los mecanismos de succión y deglución, la inmadurez de la movilidad intestinal y de los procesos metabólicos de estos bebés, así como a las habituales enfermedades pulmonares graves de estos niños, que exigen respiración mecánica y entorpecen la provisión de alimentos.
Aun cuando inicialmente se la vislumbró como una promesa teórica, la TPN no fue la panacea, principalmente por las muchas complicaciones imprevistas que sufren los recién nacidos. En ese entonces, a menudo se lo consideraba uno de los principales estudios clínicos sin control en el mundo. Con el transcurso de los años, se han comprendido mejor las causas de las complicaciones metabólicas y mecánicas de la TPN y, en general, esos problemas se pueden controlar. Existen bombas que administran la infusión exacta, métodos seguros de acceso intravenoso y componentes de administración por infusión más óptimos. Al mismo tiempo, ha quedado demostrada la importancia de la nutrición enteral y se ofrecen novedosas vías de alimentación enteral. Se conocen mucho mejor las necesidades de nutrición de estos bebés, así como las consecuencias que ocasiona el no cubrirlas. Se dispone de fortificadores de la leche humana, lo cual permite que el bebé prematuro acceda a los múltiples beneficios no nutricionales de la leche humana, además de obtener la proteína, el calcio y el fósforo adicionales que necesitan los prematuros alimentados con leche humana.
Aún nos queda un largo camino por recorrer, a pesar de los grandes avances alcanzados en el área de control nutricional de bebés prematuros en los últimos 50 años, incluso en los últimos 10 años, muchos de los cuales se lograron en el Texas Children’s Hospital y el Centro de investigación nutricional USDA/ARS de Baylor College of Medicine. En el momento del alta, muy pocos de nuestros bebés pesan lo mismo que un feto de igual edad post-concepción y, a menudo, este déficit de crecimiento persiste aun en la edad adulta. Actualmente, uno de los aspectos que se investiga más activamente es el efecto de ese déficit en los problemas de desarrollo documentados. El aumento radical que, durante las dos últimas décadas, han demostrado las tasas de supervivencia de bebés de muy bajo grado de maduración nos enfrenta a un nuevo desafío, el cual va desde determinar si las necesidades nutritivas de esas criaturas tan pequeñas son las mismas que las de un bebé más grande, hasta la satisfacción de esas necesidades. Los estudios que actualmente se realizan en Texas Children's abordan esas y muchas otras incógnitas. Es fundamental que, mientras se aplican los conocimientos aún incompletos, se continúe la investigación para mejorar el control nutricional de este sector de la población tan sumamente vulnerable.
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